EURÍPIDES.

No me abandones, por los dioses te lo pido, ven acá.

MNESÍLOCO.

¡Desdichado de mí!

EURÍPIDES.

Estáte quieto y levanta la cabeza. ¿Adónde te vuelves?

MNESÍLOCO.

¡Mu! ¡Mu!

EURÍPIDES.

¿Por qué muges? Ya está concluido todo.