Pero ¿a qué, te digo?
PRAXÁGORA.
Al amor. Esto por lo que a vosotros respecta.
BLÉPIRO.
En cuanto a vosotras está muy bien entendido; pues habéis tomado todas las precauciones para que ninguna carezca de galán.[478] Pero, ¿y los hombres? ¿Qué haremos? Pues las mujeres rechazarán a los feos y se entregarán a los hermosos.
PRAXÁGORA.
Los hombres feos acecharán a los hermosos al salir de los banquetes y en los sitios públicos; y no se permitirá tampoco a las mujeres cohabitar con los buenos mozos sin haber cedido antes a las instancias de los deformes y chiquituelos.
BLÉPIRO.
De suerte que ahora la nariz de Lisícrates[479] hará la competencia a los más gallardos mancebos.
PRAXÁGORA.