CIUDADANO SEGUNDO.
¿Yo entregar mis bienes? ¡Qué insensatez! ¡Qué locura! Jamás lo haré, por Neptuno. Veamos antes lo que pasa, y después meditemos mucho sobre la tal medida. Pues qué, ¿he de sacrificar sin más ni más el fruto de mis sudores y economías antes de saber a fondo todo lo que hay? — ¡Eh, tú! ¿Qué significan esos muebles? ¿Con qué objeto los has sacado? ¿Vas a mudarte de casa, o los llevas a empeñar?
CIUDADANO PRIMERO.
No.
CIUDADANO SEGUNDO.
¿Pues para qué has puesto en fila todo tu ajuar? ¿Envías una procesión a Hierón el pregonero?
CIUDADANO PRIMERO.
No, por Júpiter; voy a depositarlo en la plaza pública conforme a la última ley.
CIUDADANO SEGUNDO.
¿A depositarlo?