¿Por qué?
PRAXÁGORA.
A la vista está: para que no se nos lleven la flor de la juventud. No es justo que unas esclavas bien adornadas roben sus placeres a las mujeres libres. Cohabitarán solo con los esclavos, y solo para ellos emplearán sus deleites.[488]
BLÉPIRO.
Anda, yo te acompañaré, para que me miren los transeúntes y digan: mirad el marido de nuestra generala.
(Vanse Blépiro y Praxágora.)
(Falta el Coro.)
CIUDADANO PRIMERO.
Voy a preparar mis enseres para llevarlos a la plaza, y a hacer inventario de toda mi hacienda. Ven, hermosa zaranda, tú eres mi bien más precioso; ven, llena aún de la harina de la cual has cernido tantos sacos, a servir de Canéfora[489] en la procesión de mis muebles. ¿Dónde está la porta-sombrilla?[490] Esta olla hará sus veces: ¡qué negra está, justo cielo! no lo estaría más si en ella se hubiesen cocido las drogas con que Lisícrates[491] se tiñe las canas. Ponte a su lado, lindo tocador; y tú, trípode, desempeña las funciones de hidriáfora;[492] a ti, oh gallo, cuyo canto matinal me ha despertado tantas veces para ir a la asamblea, te reservo el papel de citarista. Adelántate, escacéfora,[493] con el gran cuenco de la miel cubierto por entrelazadas ramas de olivo, y tráete también los dos trípodes y la alcuza.[494] Los pucheros y demás menudencias que se queden ahí.