MNESÍLOCO.

¿Quién puede estar tranquilo cuando le están asando?

EURÍPIDES.

Ya no tienes por qué inquietarte; lo peor está hecho.

MNESÍLOCO.

¡Oh, qué hollín! Estoy completamente chamuscado

EURÍPIDES.

No te cuides de eso; ya se te lavará con una esponja.

MNESÍLOCO.

¡Pobre del que se atreva a lavarme el trasero!