EL HERALDO.[503]
Ciudadanos, acudid todos, pues principia a plantearse la nueva ley; presentaos a nuestra generala, para que la suerte designe el lugar donde cada uno debe comer; ya están las mesas dispuestas y cargadas de manjares exquisitos, y los lechos adornados de colchas y tapices; ya el agua y el vino se mezclan en las cráteras junto a la fila de las mujeres encargadas de los perfumes; ya se asan pescados, se clavan liebres en los asadores, se tejen coronas y se fríen pastelillos; las jóvenes cuidan los puches de habas que hierven en las ollas, y entre ellas Esmeo,[504] con su uniforme de caballería, friega los platos de las mujeres; Gerón,[505] con una hermosa túnica y finos zapatos,[506] se presenta riendo con otro jovencito; ya se ha desprendido de su manto y grueso calzado. Venid, el panadero os espera; ejercitad bien vuestras mandíbulas.
CIUDADANO SEGUNDO.
Sí, iré. ¿Por qué me había de retrasar cuando la república lo manda?
CIUDADANO PRIMERO.
¿Adónde vas sin haber depositado tus bienes?
CIUDADANO SEGUNDO.
Al banquete.
CIUDADANO PRIMERO.