Vamos, yo te ayudaré a llevarlos.
CIUDADANO PRIMERO.
¿Tú?, de ningún modo. Me temo que ante nuestra generala digas que son tuyos los muebles que yo deposito.
CIUDADANO SEGUNDO.
¡Por Júpiter!, yo necesito hallar un medio de conservar mis bienes y participar de la comida común. — ¡Ah, excelente idea! ¡Pronto, pronto, a comer!
(Vase.)
(A las ventanas de dos casas próximas
se asoman una vieja y una joven.)
VIEJA PRIMERA.
¿Cómo no vendrá ningún hombre? Pues ya es hora pasada. Yo me estoy aquí llena de albayalde, vestida de amarillo, cantando entre dientes, loqueando, y dispuesta a arrojarme en brazos del primer transeúnte. ¡Oh Musas! Descended a mis labios e inspiradme una voluptuosa canción al modo jonio.[508]