LA JOVEN.

Él mismo nos lo probará: yo me retiro de la ventana.

VIEJA PRIMERA.

Y yo también, para que veas que no me engaño.

EL JOVEN.

¡Oh, si pudiese estrechar entre mis brazos a la joven, sin sufrir antes las caricias de la vieja! Esto es intolerable para un hombre libre.

VIEJA PRIMERA.

¡Por Júpiter! Las sufrirás, mal que te pese. No creas que esta es una vejez caída en desuso.[515] La ley ha de cumplirse, pues vivimos bajo un régimen democrático. Me retiro para observar sus movimientos.

EL JOVEN.

¡Ojalá, oh dioses, encuentre sola a aquella linda muchacha! El vino, que me enardece, me hace venir a buscarla.