Lo mismo hacen los muchachos; el interés y no el amor les guía.
CREMILO.
No los honrados, sino los que se prostituyen a cualquiera; los primeros no piden dinero.
CARIÓN.
¿Pues qué piden?
CREMILO.
Uno, un buen caballo; otro, perros de caza.
CARIÓN.
Les da vergüenza exigir dinero, y mudan de nombre a su vileza.
CREMILO.