CARIÓN.

Amigos y paisanos, laboriosos agricultores que tantas veces habéis comido ajos con mi señor, venid, apresuraos, corred, no hay que perder un instante, acudid en nuestro auxilio.

CORO.

¿No ves que ya nos apresuramos cuanto es posible a unos hombres débiles y viejos? ¿Crees tú que debo de correr antes de haberme dicho por qué nos llama tu amo?

CARIÓN.

¿No te lo he dicho hace un año? Sin duda te has vuelto sordo. Mi dueño quiere anunciaros que en adelante nadaréis todos en la abundancia, libres de esa vida ruda y miserable.

CORO.

Pero ¿de qué se trata, o de dónde procede eso que nos dice?

CARIÓN.

Se ha presentado aquí, mis pobres amigos, con un viejo sucio, encorvado, miserable, calvo, lleno de arrugas, sin dientes, y, por Júpiter, creo que hasta circuncidado.[567]