MNESÍLOCO.[55]
Ven, Trata, sígueme. Mira, Trata, cuánto humo despiden las antorchas. ¡Oh bellísimas Tesmóforas, recibidme y despedidme propicias! Descárgate la cesta, Trata, y saca la torta para que se la ofrezca a las dos diosas. ¡Oh augusta divinidad, Ceres adorada, y tú, venerable Proserpina, permitidme presentaros muchas veces oblaciones como esta! (y sobre todo que no me descubran). Conceded a mi hija un esposo rico, aunque sea estúpido y necio, para que no piense más que en divertirse.[56] ¿Dónde encontraré un sitio para poder oír a los oradores? Tú, Trata, márchate; las esclavas no pueden asistir a esta reunión.[57]
UNA MUJER HERALDO.[58]
Guardad el silencio religioso: guardad el silencio religioso. Orad a las Tesmóforas Ceres y Proserpina, a Pluto.[59] a Caligenia,[60] a Curótrofe,[61], a la Tierra, a Mercurio, a las Gracias, para que esta asamblea nos sea propicia y útil a Atenas y a nosotras mismas. Pedidles también que aquella que por sus ilustres hechos y discursos merezca más aplausos del pueblo ateniense y de las mujeres, sea la vencedora. Dirigidles estas súplicas, y haced votos por vuestra propia dicha. ¡Io Peán! ¡Io Peán! Congratulémonos.
CORO DE MUJERES.
Esos son nuestros votos. ¡Dígnense los dioses acogerlos! Omnipotente Júpiter, dios de la lira de oro, adorado en Delos;[62] y tú, invencible diosa, doncella de cerúleos ojos y áurea lanza, patrona de la más floreciente ciudad,[63] acudid a mi llamamiento; acude tú también, hermoso retoño de Latona,[64] la de fúlgida mirada, virgen cazadora, adorada bajo cien advocaciones; y tú, venerable Neptuno, soberano de las olas, abandonando tu líquido palacio arremolinado por las tempestades y recorrido por los peces, ven acompañado de las hijas de Nereo, y de las montañesas ninfas. Mézclense a nuestras oraciones los acentos de la dorada lira, y reine el orden en esta asamblea de nobles matronas.
EL HERALDO.
Orad a los dioses y diosas del Olimpo, de Delfos, de Delos, y a las demás deidades. Si hay algún malvado que conspire contra el pueblo femenino o que ofrezca a Eurípides[65] o a los Medas una paz perjudicial a las mujeres, o que aspire a la tiranía, o se proponga restablecer a un usurpador; si hay un delator que denuncie a una mujer culpable de suposición de prole, o una esclava que después de haber sido alcahueta de su señora le vaya con el cuento al marido, y, encargada de llevar un recado, traiga falsas noticias; si hay algún galanteador que engañe a una mujer y después no la dé lo prometido; si hay una vieja que compra sus amantes o una cortesana que por los regalos de otro abandona a su querido; si hay un tabernero o tabernera que al vendernos un congio o una cótila[66] nos engaña en la medida, pedid al cielo los confunda a todos, con toda su familia, y que al propio tiempo os colme de bienes a vosotras.
CORO.