Tal vez has robado plata u oro en el templo del dios a quien has consultado, y te arrepientes de tu acción.
CREMILO.
Nunca. ¡Apolo me libre de ello!
BLEPSIDEMO.
Déjate de rodeos, amigo mío; está claro como la luz.
CREMILO.
No sospeches de mí semejante cosa.
BLEPSIDEMO.
¡Ah! ¡No hay un solo hombre honrado! Todos son esclavos del dinero.
CREMILO.