¡Por Ceres! ¿Tú has perdido el juicio?

BLEPSIDEMO.

¡Qué cambio de costumbres!

CREMILO.

Pero, amigo mío, tú estás loco.

BLEPSIDEMO.

Su semblante está agitado e intranquilo, prueba evidente de que ha perpetrado algún crimen.

CREMILO.

¡Oh! Ya comprendo adónde van a parar tus declamaciones: supones que he hurtado alguna suma para exigirme una parte.

BLEPSIDEMO.