CORO.
Buscad ingeniosas razones; aducid sólidos argumentos que la confundan; no hay que cejar un punto.
CREMILO.
Teniendo por verdad evidente y universalmente reconocida la justicia de que todos los hombres de bien vivan prósperamente y sufran la suerte contraria los impíos y malvados, y anhelando ver cumplido nuestro propósito, hemos hallado, por fin, un bello, generoso y utilísimo modo de realizarlo. En efecto, si Pluto recobra la vista y deja de caminar a tientas, se dirigirá a las personas honradas para no abandonarlas nunca, huyendo siempre de los impíos y malvados. Ahora bien, ¿qué se conseguirá con esto? Se conseguirá que todos los hombres sean buenos, ricos y piadosos. ¿Creéis que pueda encontrarse nada mejor?
BLEPSIDEMO.
Nada; aquí estoy yo para atestiguarlo; no se lo preguntes a esa.
CREMILO.
Estando arreglada de esta suerte la humana vida, ¿quién no creerá que todo es locura, o más bien frenesí? Los más de los hombres, que son los perversos, nadan en las riquezas injustamente acumuladas; mientras muchos otros de intachable honradez, arrastran una vida llena de privaciones y miserias, sin tener en casi todo el decurso de su existencia más compañera que tú. Por tanto, si Pluto recobra la vista y abandona este camino, ¿quién duda que podrá seguir otro infinitamente mejor para los hombres?
LA POBREZA.
Estos dos ancianos se dejan alucinar como nadie en el mundo, y deliran y desbarran al unísono con pasmosa unanimidad. Pero yo os aseguro que, si vuestros deseos se realizan, ningún provecho sacaréis. Porque si Pluto recobra la vista y distribuye sus favores con igualdad, nadie querrá dedicarse a las artes ni a las ciencias. Y una vez suprimidas estas dos condiciones de existencia, ¿habrá quien quiera forjar el hierro, construir naves, coser vestidos, hacer ruedas, cortar cueros, fabricar ladrillos, lavar, curtir, arar los campos, segar los dones de Ceres, pudiendo todos vivir en la holganza y desdeñar el trabajo?