CREMILO.

¿Los traes para consagrárselos?

EL HOMBRE HONRADO.

Sí, por cierto.

CREMILO.

¡Magníficas ofrendas vas a presentar al dios!


UN DELATOR.

¡Ay infeliz! ¡Estoy arruinado, perdido! ¡Oh suerte tres y cuatro y cinco y doce y diez mil veces infortunada! ¡Ay, me agobian desdichas sin número!

CREMILO.