¿A quién ha maltratado de ese modo?
EL DELATOR.
A mí mismo.
CREMILO.
¿Eras, por tanto, un malhechor, un ladrón?
EL DELATOR.
Vosotros lo seréis, ¡por Júpiter! No me cabe duda de que ambos guardáis mi dinero.
CARIÓN.
¡Por la venerable Ceres, qué insolente se presenta el delator! Debe azuzarle el hambre.
EL DELATOR.