¡Ay! ¡Estoy solo, y cogido!

CARIÓN.

¿Ahora gritas?

EL DELATOR.

¡Ay de mí!, repito.

CARIÓN.

Alárgame ese manto destrozado y se lo pondré a este delator.

EL HOMBRE HONRADO.

No, no, está hace tiempo consagrado a Pluto.

CARIÓN.