¿Dónde podrá estar mejor que sobre los hombros de este infame bandido? A Pluto es necesario dedicarle vestidos mejores.
EL HOMBRE HONRADO.
Y con los zapatos, ¿qué hacemos?
CARIÓN.
Voy a clavárselos en la frente, como si fuese un acebuche sagrado.[620]
EL DELATOR.
Me marcho, porque conozco que podéis más que yo; pero como encuentre un auxiliar, siquiera sea débil como una tabla de higuera,[621] me he de vengar de ese dios tan poderoso que, por su sola autoridad, sin consultar previamente ni al Senado ni al pueblo, echa por tierra la democracia.
EL HOMBRE HONRADO.
Ahora que vas cubierto con mi armadura,[622] corre a los baños, y para calentarte, apodérate del primer puesto, que yo durante tanto tiempo he ocupado.[623]
CREMILO.