Pero el bañero, agarrándole por donde más le duela,[624] le pondrá bonitamente en la calle; pues a la primera ojeada comprenderá que es un bribón. Entremos nosotros, para que adores al dios.
CORO.
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(Falta.)
UNA VIEJA.
Buenos ancianos, ¿he llegado a la casa donde habita el nuevo dios, o he equivocado el camino?
CORO.
Estás a su puerta, hermosa niña,[625] tu pregunta es oportunísima.
LA VIEJA.