Antes, de par de mañana, me ofrecían ya en los figones toda clase de deliciosos manjares, sopa en vino, miel, higos secos y, en fin, cuanto es digno de mi paladar; pero ahora, muerto de inanición, me estoy echado todo el día, con los pies en el aire.

CARIÓN.

Y se te está muy bien empleado: ¿por qué dejabas multar a los que te trataban tan a cuerpo de rey?[632]

MERCURIO.

¡Ay triste de mí! ¡Ay torta querida que me amasaban el cuatro de cada mes![633]

CARIÓN.

«Tu amor está ausente; inútilmente le llamas.»

MERCURIO.

¡Ay sabrosa pierna que yo devoraba!

CARIÓN.