¡Cuidado con la lengua, pregonero de desgracias! Mas, ¿por qué piensa tratarnos de ese modo?
MERCURIO.
Porque habéis cometido el crimen más horrendo. Desde que Pluto ha recobrado la vista nadie nos ofrece a los dioses ni incienso, ni laureles, ni tortas, ni víctimas, ni nada, en fin.
CARIÓN.
Ni se os ofrecerán nunca: nos gobernabais muy mal.
MERCURIO.
De los otros dioses poco se me importa; pero yo me siento desfallecer y morir.
CARIÓN.
¡Qué discreción!
MERCURIO.