Vete al pozo a lavar estas entrañas de las víctimas, para que sobre la marcha nos demuestres que entiendes de servir.
UN SACERDOTE DE JÚPITER.
¿Quién podrá decirme dónde está Cremilo?
CREMILO.
¿Qué ocurre, buen amigo?
EL SACERDOTE.
Nada de bueno. Desde que Pluto ha recobrado la vista, me muero de hambre; yo, todo un sacerdote de Júpiter salvador, no tengo que comer.
CREMILO.
Por los dioses, ¿cuál es la causa de tu laceria?