LA VIEJA.
Y yo, ¿qué hago?
CREMILO.
Ponte sobre la cabeza esas ollas[643] consagradas al dios, y llévalas con majestad y decoro; precisamente tienes un vestido de diversos colores.[644]
LA VIEJA.
¿Y el asunto que me ha traído?
CREMILO.
Todo se arreglará. El joven irá a tu casa esta noche.
LA VIEJA.
Si me respondes de que vendrá, llevaré las ollas.