No, lo que luego has de oír.
MNESÍLOCO.
¿Qué es lo que me aconsejas? Confieso, sin embargo, que hablas muy bien. ¿Dices que no debo oír ni ver?
EURÍPIDES.
Esas dos funciones son en efecto distintas; una cosa es no ver, y otra no oír; tenlo entendido.
MNESÍLOCO.
¿Cómo distintas?
EURÍPIDES.
Escucha. Cuando el Éter principió a separarse del Caos y engendró los animales que en su seno se agitaban, con objeto de que viesen, les hizo primero los ojos redondos como el disco del sol, y después les abrió los oídos en forma de embudo.
MNESÍLOCO.