MNESÍLOCO.

Me he quedado bizco de tanto mirar a aquella parte, y Eurípides no parece. ¿Quién se lo impedirá? ¡Ah, sin duda se avergüenza del frío Palamedes! ¿Con qué otro drama le atraeré? ¡Ya di en ello! Voy a imitar su nueva Helena. Tengo un vestido de mujer completo.

MUJER SÉPTIMA.

¿Qué intentas? ¿Qué miras? Me parece que te arrepentirás de tu Helena, si no te estás quieto hasta que venga un Pritáneo.

MNESÍLOCO. (Fingiéndose Helena.)

«Este es el Nilo, célebre por la hermosura de sus Ninfas: sus aguas, sustituyendo al agua del cielo, riegan los campos del blanco Egipto que alimentan a sus habitantes con la negra sirmea.»[128]

MUJER SÉPTIMA.

¡Por la luciente Hécate! Eres un costal de astucias.

MNESÍLOCO.