EURÍPIDES.

Soy Eco, la ninfa que repite fielmente todas las voces; la misma que el año pasado presté en este lugar mi eficaz ayuda a Eurípides.[157] Pero, hija mía, lo que tú debes hacer es lamentarte lastimosamente.

MNESÍLOCO.

Y tú repetir mis gemidos.

EURÍPIDES.

Así lo haré; principia.

MNESÍLOCO.

¡Oh noche sagrada! ¡Cuán larga es tu carrera! ¡Cuán lento rueda tu carro por la estrellada bóveda de los cielos y el venerando Olimpo!

EURÍPIDES.

Olimpo.