«Gracias al cielo henos aquí todos reunidos, todos alegres, gozando la dulzura de este rayo de sol. Mañana nos dispersaremos. Tal vez sobre nuestras cabezas se amontonen de nuevo las nubes temerosas; las olas se alzarán amenazadoras; nuestro débil esquife gemirá a su embate; quizá se hunda. ¿Y qué? En aquel instante acordémonos de los seres amados, tengamos fe y pensemos que los lazos de amistad que la muerte corta volverán a ser anudados en otra región más alta. ¡Desgraciado quien de las experiencias de este mundo visible no saca la fe de un mundo invisible! ¡Ay del hombre que en sus alegrías y sus dolores no tiene el oído bastante fino para escuchar los murmullos de lo desconocido!
»¡Brindo, amigos míos, por nuestra juventud pasada, por nuestra amistad inquebrantable, por nuestro trabajo, por nuestros recuerdos, por nuestros sueños! Brindo por vuestros hijos y por vuestras nobles esposas...»
Se detuvo un instante y añadió con voz alterada:
«Brindo también porque Dios me permita al cabo reunirme con la mía.»
Bebió. Una lágrima bajó rodando por sus mejillas y cayó en la copa del champaña. El símbolo del dolor se mezcló al de la alegría. Lo mismo que en la vida.
FIN
INDICE
| Páginas. | |||
| [Advertencia del editor] | [5] | ||
| [PRIMERA PARTE] | |||
|---|---|---|---|
| [I.] | —Mi viaje y mi instalación en la corte de España | [7] | |
| [II.] | —Breve noticia de mis compañeros de hospedaje | [18] | |
| [III.] | —La casa de mi mentor | [25] | |
| [IV.] | —Corro peligro de caer en ridículo y aun presumo que he caído | [43] | |
| [V.] | —Mi amigo Pérez de Vargas, geólogo | [53] | |
| [VI.] | —La glándula del ateísmo | [64] | |
| [VII.] | —Mi amigo Jáuregui, espiritista | [76] | |
| [VIII.] | —Los ángeles de la buhardilla | [86] | |
| [IX.] | —Los amores de mi amigo Pasarón, bibliófilo | [98] | |
| [X.] | —En qué paró el idilio clásico de mi amigo Pasarón | [106] | |
| [XI.] | —Cómo los espíritus jugaron una mala partida a mi amigo Jáuregui | [119] | |
| [XII.] | —Prosigue el idilio romántico de mi amigo Sixto Moro | [131] | |
| [XIII.] | —Fin desastroso del idilio romántico de mi amigo Sixto Moro | [144] | |
| [SEGUNDA PARTE] | |||
| [I.] | —El mundo de los sueños | [161] | |
| [II.] | —Los períodos interglaciales del capitán Pérez de Vargas | [176] | |
| [III.] | —Más travesuras de mi amigo Pérez de Vargas | [183] | |
| [IV.] | —Un hombre demasiado feliz | [195] | |
| [V.] | —Cómo se regeneró mi amigo Pérez de Vargas | [202] | |
| [VI.] | —Ultimas opiniones de un sabio | [223] | |
| [VII.] | —Un amigo que se va y un enemigo que aparece | [230] | |
| [VIII.] | —Tristes noticias | [236] | |
| [IX.] | —La delincuente honrada | [247] | |
| [X.] | —En que se declara el juicio de los hombres | [262] | |
| [XI.] | —El coro de las Euménides | [281] | |
| [XII.] | —Isla de reposo | [302] | |