—¡Y tan gracioso! ¡Mucho más gracioso de lo que puedes imaginar!
Y vuelta a reír hasta querer reventar. Al fin, cuando se hubo sosegado, pudo articular:
—Has de saber que todo ha sido una farsa.
—¿Cómo una farsa?
—Sí; que no hay tal Memoria de Claudio Bernard.
—No lo entiendo.
—Ese artículo está escrito por mí.
—Ahora lo entiendo menos.
—Soy amigo del regente de la imprenta donde se imprime El Siglo Médico y me ha hecho el favor de tirar un solo ejemplar con mi artículo, prometiéndole que lo inutilizaría así que hubiera dado la broma a mis amigos... Y es lo que voy a hacer en este momento.
Sacó en efecto el periódico del bolsillo y lo hizo menudos pedazos sin dejar de reír.