—Puede ser.

Doña Paula no supo cómo proseguir, y guardó silencio.

Al cabo de algunos minutos cogió el hilo de nuevo.

—En todo este mes de agosto quedará terminado el equipo... Y yo creo que tardaréis aún algunos meses en casaros.

—¿Algunos meses?...

—Me parece... Creo que Gonzalo no desea que la ceremonia sea tan pronto—dijo la señora con voz temblorosa.

—¿Te lo ha dicho él?

—Sí; me lo ha dicho... Digo, no, decírmelo, no... pero lo he adivinado por ciertas cosas... por algunas palabras indirectas....

Doña Paula estaba aturdida y sofocada. Afortunadamente, Cecilia no podía observar bien el color encendido de sus mejillas.

—Desearía saber qué palabras fueron ésas—manifestó la joven con firmeza.