Pero toda felicidad es breve en este mundo. La de él, brevísima. Al día siguiente de aquel deliquio amoroso, encontraba a su dueño frío como el mármol, displicente, y, lo que es peor, en largas y reservadas pláticas con Escosura allá por los rincones del salón. Creía inocentemente que al terminar el pleito cambiaría su suerte, que Clementina, no necesitando ya al ministro, volvería de nuevo a ser enteramente suya, sin aquel odioso reparto que le entristecía aún más que le avergonzaba. Sus esperanzas se desvanecieron como el humo. Terminóse el pleito del modo más feliz para ella; y no obstante, lejos de despedir a su amante oficial, cada día se mostraba hacia él más respetuosa y enamorada.
Cierta mañana, dos meses después de haberse fallado el litigio, recibió un billetito que decía: "Voy esta tarde a las dos". Le dió un salto el corazón. Hacía más de quince días que su adorada no parecía por el entresuelito del Caballero de Gracia. A la una ya estaba aguardándola. Y en cuanto la columbró de lejos, corrió a abrirla con la misma emoción que si fuese una reina y con mucha mayor ternura. Mostróse ella reconocida, afectuosa; recibió con agrado sus vivas y apasionadas caricias.
Al cabo de una hora, hallándose los dos sentados en el pequeño sofá donde tantos coloquios amorosos habían pasado, ella le dirigió una larga mirada compasiva y le dijo con sonrisa triste:
—¿Sabes una cosa, Mundo?… Que hoy es el último día que nos vemos así solos y juntos.
El joven la miró con estupor, sin comprender, o sin querer comprender.
—Sí; … no puedo continuar manteniendo estas relaciones secretas contigo…. Escosura ya está advertido y se ha ofendido mucho con razón…. Además, me parece feo el tener dos amantes…. Eso queda para Lola Madariaga. Hasta ahora he pasado por ello porque comprendo que me has querido y que me quieres mucho…. Yo también te he demostrado siempre amor verdadero. No puedes quejarte. Si a algún hombre he querido de corazón es a ti…. La prueba de ello es lo que han durado nuestras relaciones…. Pero nada es eterno en el mundo…. Puesto que ya nuestros amores están desde hace tiempo medio deshechos (porque el amor es exclusivo y no admite repartos), lo mejor es que lo rompamos por completo… Así como así me voy haciendo vieja, Mundo…. Tú eres un muchacho. Si yo no diese la voz de separación, tarde o temprano la darías tú. Esta es la vida…. Hoy, todavía me encontrarás bonita: son las últimas llamaradas. Necesito despedirme de las muchas locuras que hemos hecho…. Pero siempre las recordaré con placer, te lo juro…. Tú reprensentarás en mi vida, tal vez la época más feliz… Seamos de aquí en adelante buenos amigos. Tendría un placer inmenso en poder serte útil, en que me debieses algún favor de importancia, ya que te debo yo tantos momentos de dicha…
El joven escuchó todas estas infamias inmóvil, atónito. Una densa palidez iba cubriendo sus facciones.
—¿Pero hablas de veras?—concluyó por preguntar con voz temblorosa.
—Sí, querido, sí; hablo de veras—respondió la dama con la misma sonrisa triste y protectora.
—¡Eso no puede ser!… ¡no puede ser!—profirió él con energía, levantándose del asiento y mirándola colérico y espantado al mismo tiempo.