¡Tiempos menguados los que me han tocado en suerte! En los vuestros quisiera haber vivido, hombres de honor, y no en estos de vergüenza, donde se aconseja á los soldados que ensucien sus labios para infundirse valor, y á los oficiales se les ordena que fusilen mujeres y dejen caer bombas por la noche sobre la cuna de los niños.


Meditación sobre el conflicto

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Ni los gases asfixiantes que se desprenden de las trincheras alemanas ni la retórica, más asfixiante aún, con que germanos y germanófilos exaltan su moralidad lograrán sofocar á la rebelde verdad.

Esta verdad es que la guerra monstruosa á que asistimos atónitos los humanos ha sido meditada largo espacio, preparada y provocada por una nación europea con el exclusivo fin de dominar moral y materialmente á todas las demás.

Como es un hecho que salta á la vista y no hay posibilidad de negarlo, los que entre nosotros los españoles simpatizan con esta nación invocan para justificar su simpatía los agravios que en tiempos más ó menos remotos recibimos de ingleses y franceses. El lobo de la fábula invocaba también para comerse el cordero los agravios que le había inferido su padre.