—¡Ea, basta ya! Hago lo que se me antoja. Ni tú estás amarrado á mí con una cadena, ni yo á ti tampoco... Así, el día que se me ponga en el moño, con ese ó con otro, con el que me dé la gana, me voy y te dejo plantado. ¿Lo quieres más claro?
Y sin aguardar contestación se dirigió á la puerta para subir á acostarse. Una blasfemia de Velázquez la hizo volverse.
—¡Ah!... ¡Ya se concluyó mi paciencia! Si no quieres ser mía, tampoco serás de otro, porque antes te voy á partir el corazón.
Rápidamente echó mano á un cuchillo que había sobre el mostrador y se lanzó sobre su querida. Retrocedió ésta llena de terror, mas por súbita inspiración exclamó sonriendo:
—¡Anda! ¿Y lo has tomado en serio de verdad?
Velázquez se detuvo y la miró estupefacto, inflamadas las mejillas, llameantes los ojos.
Entonces la joven se acercó á él con semblante pálido que desmentía su forzada sonrisa.
—Pero, guasón, ¿te has creído la simpleza que acabo de decir? ¿Es que no se puede gastar una broma?... ¿Cómo has podido figurarte que yo me había de chalar por ese titiritero?
El majo se calmó, soltó el cuchillo y se dejó caer sobre una silla. Soledad se sentó á su lado y charlaron un rato. Apretada por el miedo, hizo un esfuerzo por mostrarse afectuosa y se disculpó de sus insolentes palabras. Después subieron á casa.
Cuando al cabo logró quedar sola en su cuarto, el rostro de la joven cambió enteramente. Desvanecióse la sonrisa contrahecha que lo dilataba y quedó temerosamente fruncido. La cólera y el miedo se enseñorearon de su alma. ¿Por qué había de estar unida á un hombre á quien no quería? ¿Era su marido? No. Pues entonces, ¿qué obligación tenía de sufrirlo? Además, corría grave riesgo de que con cualquier pretexto fundado ó infundado de celos la diese una puñalada... Conocía bien su temperamento brutal, su orgullo quisquilloso que ahora disimulaba ó parecía dormido á causa del capricho repentino que por ella le había entrado. El día menos pensado se le subía la fachenda á la cabeza, lo echaba todo á rodar, como otras veces, y perecía á sus manos.