La alegría del Capitán Ribot, un tomo. Traducida al francés, al inglés, al sueco y al holandés. Edición española con notas y vocabulario en inglés.

La aldea perdida, un tomo.

Tristán o el pesimismo, un tomo. Traducida al inglés.

Semblanzas literarias (Los oradores del Ateneo, Los novelistas españoles, Nuevo viaje al Parnaso), un tomo.

Papeles del Doctor Angélico, un tomo. Traducidos al alemán.

La alegría del capitán Ribot, la última novela de Armando Palacio Valdés, es toda una obra de arte, de arte dominado con maestría; composición delicada y graciosa, de un espiritualismo natural, sencillo y sobrio. En este libro se ve al maestro dueño de sí mismo y del instrumento, tan admirable por lo que dice como por lo que calla, por lo que economiza.

CLARIN

La Hermana San Sulpicio es una novela honrada y alegre. Es una novela picaresca y de buena compañía. Es una novela llena de incidentes y admirablemente compuesta. Los episodios, infinitamente múltiples y variados, se hallan tan bien ligados a la aventura principal y como entrelazados con ella que no la hacen olvidar jamás; hacen, al contrario, que se experimente más placer cuando se la vuelve a encontrar e ilustran el margen de la narración sin sobrecargarla ni oscurecerla. Además, la parte pintoresca es excelente. Leyendo este libro se vive en Sevilla de día y de noche como si allí se estuviese y se desea de todo corazón habitar allí realmente. Se experimenta tristeza al terminar el libro, como si en realidad tomásemos el billete a fin de Octubre para volver a Francia.

Y a gran diferencia de la mayor parte de nuestras novelas francesas, leyendo ésta no nos aburrimos en compañía perpetua de tres o cuatro personajes, siempre los mismos, que conocemos a fondo desde la quinta página, y de los cuales el autor parece que nos repite sin cesar: “¡Miradlos bien, estudiadlos todavía; estáis muy lejos de conocerlos; son inmensos!” En La Hermana San Sulpicio se ven pasar y repasar cerca de cuarenta personajes que son todos, o por lo menos casi todos, muy precisos, muy de relieve.

EMILE FAGUET,
De la Academia Francesa.