Palacio Valdés es una de mis grandes admiraciones literarias, y todo cuanto signifique homenaje al hombre y su obra, tiene por adelantado mi adhesión.
Le conocí al través de sus libros, hace muchos años, cuando era yo estudiante en la Universidad de Valencia, y a las horas de clase aprendía el Derecho en un verde ribazo de la huerta o sentado en la arena del Mediterráneo, con una novela sobre las rodillas. Palacio Valdés fué el autor de texto que estudié con más ahinco, en aquella época feliz de ingenuos entusiasmos y sinceras admiraciones.
Han pasado los años: vientos de destrucción han soplado sobre mi fe juvenil: muchas de mis antiguas admiraciones ruedan por el suelo; pero la imagen del artista creador de Marta y María y La Hermana San Sulpicio sigue en pie, firme, cada vez más adornada con votos de adoración.
Después he conocido al hombre. Nos hemos visto pocas veces. El es un solitario por reflexión: yo comienzo a huir de las gentes por miedo a la expansión. Pero declaro que el hombre vale tanto como la obra.
Palacio Valdés es un verdadero artista. Tengo la certeza de que no lleva escrita ni una sola página por industrialismo literario. Ni busca elogios, ni adula a nadie para sostener su fama. Durante algunos años, la Prensa, que dispone de columnas para todas las necedades que se vierten en el Congreso, no tuvo más que silencio y olvido para su obra literaria. Ahora llegan tiempos de justicia, y el gran novelador recibe merecidos homenajes.
¡Salud, maestro!
Al admirar su serenidad de artista, su desprecio por el éxito circunstancial y momentáneo, su trabajo firme mirando al porvenir, pienso en Esquilo, insensible a las amarguras y las injusticias, escribiendo al frente de sus obras, como suprema apelación, esta dedicatoria que muy pocos se atreven a trazar: “Al tiempo.”
VICENTE BLASCO IBAÑEZ
Esta indiferencia del público español hacia la literatura, la cual ha hecho decir a un novelista vivo que una persona de buena posición en Madrid gasta con más gusto su dinero en fuegos artificiales o en naranjas que en un libro, ha sido al cabo vencida hasta cierto punto por un escritor que no solamente es admirado y distinguido, sino positivamente popular, el cual, sin sacrificar su estilo, ha logrado conquistar al desdeñoso público español. Este escritor es Armando Palacio Valdés.
EDMUND GOSSE,
Vicepresidente de la Sociedad Real
de Literatura del Reino Unido.