Después de haber gustado el goce de esas lecturas, tuve el de conocer y tratar a Palacio Valdés, y entonces, al conocer al hombre, encontré al escritor. Como que éste depende en este caso más aún que en otros, de aquél. Al conocer y tratar a Palacio Valdés, comprendí el encanto de sus escritos y el aroma de honradez de propósito y de bondad de corazón que de ellos se desprende.
En nuestra literatura no abunda, ni mucho menos, la nota íntima y recogida, el tono de apacible entrañabilidad. Casi todo es exterior, y casi todo, en el fondo, violento. Y así me explico que Palacio Valdés sea uno de nuestros escritores más gustosos, de los de hoy el más gustado tal vez, en países donde es una verdad efectiva la vida del hogar y donde los hombres saben recogerse en él mejor que nosotros.
MIGUEL DE UNAMUNO
Considerando la popularidad que la novela rusa ha adquirido entre nosotros en los últimos años, es extraño que los novelistas españoles no hayan sido igualmente acogidos. Por lo menos uno de ellos, nombrado Valdés, es digno de un lugar entre Turgueneff, Dostoievsky y Tolstoi. La razón de habérsele negado tanto tiempo se hallará en que no ha querido adoptar una pose. El público se deja generalmente seducir por la pose, y Valdés ha renunciado a ella.
Su estilo es equilibrado, sencillo y espontáneo. Es un novelista vaciado en el molde más amplio. Su observación se extiende a todo y la vida se ofrece ante él como un libro abierto. Demostraría menos valor si no se atreviese a describir todas las escenas que a su imaginación se ofrecen.
Que los noveles escritores estudien a Armando Palacio Valdés. Este escritor se halla en la primera media docena de los grandes novelistas.
(Daily Chronicle.—10 Agosto de 1894.)
Palacio Valdés es un gran observador, no ya de las costumbres españolas de su tiempo, sino también de lo que hay de íntimo en el alma de nuestros contemporáneos. Así se explica que el insigne novelista tenga tan alta personalidad en nuestra patria como en el extranjero.
En la rica literatura española Armando Palacio Valdés ocupa un puesto preeminente como autor de novelas. Posee una vasta erudición. Escribe novelas de costumbres llenas de intuición y de verdad, aborda temas religiosos y filosóficos, ofrece pinturas excelentes de la vida aristocrática en España. Su estilo es de una perfección extremada; jamás traspasa la medida; nos recrea al mismo tiempo que despierta nuestra reflexión. Sus obras se han traducido a varios idiomas, y, sin duda, Palacio Valdés ha contribuído más que ningún otro escritor español a dar a conocer la literatura española fuera de su país y a hacerla estimar. Es un hombre de mundo espiritual e irónico, es un filósofo serio que se interesa por las cuestiones vitales y añade a un espíritu penetrante un gusto excelente. Maneja su hermosa lengua magistralmente, y bajo una forma elegante se encuentra siempre el contenido de un sentido profundo.