Los hombres sólo son dignos de amor cuando padecen.

* * *

La religión nos hace ver la deficiencia de nuestra naturaleza. El arte nos hace ver su belleza. Por eso no comprendo ni una religión optimista ni un arte pesimista.

* * *

Los hombres que no recelan de nadie, los que creen en la bondad de sus semejantes, inspiran siempre gran simpatía. Pero se les ama por inocentes, como se ama a los niños. En el fondo, todo el mundo sabe que viven engañados.

Yo confieso que los niños me seducen, pero no tanto los hombres-niños. Prefiero aquellos que, no confiando en los demás, conociendo todo el egoísmo y maldad que existen en el mundo, tienen ánimo para proceder rectamente y suficiente grandeza de alma para devolver bien por mal. Jesús amaba mucho a sus discípulos, pero no creía en su lealtad. «En verdad te aseguro—respondía a las fervorosas protestas de Pedro—que tú, hoy mismo, en esta noche, antes que el gallo cante segunda vez, tres veces me has de negar.»

* * *

Todo hombre, por menesteroso que sea, guarda en el fondo de su arca un pequeño gato de amor y belleza. Es necesario sacárselo: es necesario ser ladrones del espíritu.

* * *