—Pues créalo V.; está muy agradecidooo.

—Eso sí lo creo—murmuraba con sorna.

—Dice, que a ninguna persona pedirá él cinco duros con más libertad que a V... en caso de necesidaaad.

—¡Hum!

—Que ha sido V. para él un padre...

—¡Ya, ya!

—Me ha preguntado qué formalidades se exigían para la adopcióoon... Desea que V. le declare hijo adoptivo.

—Mejor sería hijo pródigo.

La ocurrencia levantaba algazara en la mesa. El mayor volvía a la carga.

—¿Cuánto piensa V. darle para sus gastos particulares cuando sea su hijooo?