—¿Hace mucho tiempo que has concluido la carrera, Miguel?—le preguntó en tono natural la brigadiera al cabo de un rato.

—Hace dos años nada más—repuso secándose los ojos con el pañuelo.

—¿Y qué te haces ahora?

Esta pregunta seca y hecha en un tono más seco aún, cortó la tierna emoción que embargaba a nuestro joven en aquel momento y le dejó un poco embarazado.

—Poca cosa... Me divierto lo más que puedo.

—Sí, sí, ya lo he sabido, que eres un joven a la moda.

—Las modas duran poco; pasaré como han pasado las trabillas y las corbatas de suela...

La conversación iba a tomar un sesgo demasiado frívolo, y Miguel lo cambió preguntando con interés:

—¿Y VV. qué tal se encuentran en Madrid, mamá?

—A mí me sienta bien este clima... a Julia no tanto.