Su estilo es fino, delicado, trasparente, nervioso. Pero á todos los estilos nerviosos les falta casi siempre la salud. En ciertos momentos de exaltación, llegan á donde no pueden llegar los más robustos y fornidos, tocan con su mano febril los cielos más lejanos y recónditos de la poesía; mas al día siguiente, desmayados y ojerosos, se arrastran lánguidamente por la tierra ó rendidos al sueño y la fatiga se dejan caer en el rincón más infecto de la prosa. Hay un medio de endurecer tales estilos. Que se acerquen á la naturaleza; que escuchen con atención y recogimiento su lenguaje augusto; que salgan sin temor á recibir los rayos del sol del Mediodía, las brisas acres de la mar, las húmedas y glaciales de la montaña, los punzantes olores de los pinos; que salgan á contemplar los furores del cielo, los arrebatos de la mar, las peripecias infinitas de la lucha solemne entre la luz y la sombra; que salgan á embriagarse con todos los aromas de la creación; que hagan gimnasia; y al cabo de algún tiempo adquirirán color y fuerza, color y fuerza que no conseguirán jamás tantos estilos crasos y linfáticos como hoy vegetan en nuestra literatura.
NUEVO VIAJE AL PARNASO
PROEMIO
I
O no creo en la crítica. Tengo la inmensa desgracia de no creer en la crítica. ¡Quién me hubiera dicho que tan presto había de llegar á un tan fatal escepticismo! Porque ¡ay! ustedes no saben cuánto amarga la existencia la convicción de que todos esos críticos, tan doctos, tan serios, tan diestros en averiguar á qué género, especie y familia pertenece una obra, tan hábiles para caer con la velocidad de un rayo sobre cualquier inverosimilitud, no sirven para nada.