P. ¿Por qué decís que revolotean sin cesar desde la poesía á la prosa y desde la prosa á la poesía?

R. Porque en algunas de ellas el pensamiento es tan poético, que merece una expresión más pura y armoniosa que la que el Sr. Campoamor le presta, y en otras tan prosaico, que no hay razón para lanzarlo á los espacios de la poesía en alas de la versificación, cuando debiera discurrir á pie por la tierra como el vulgo de los mortales. Muy lejos de mí la idea de dividir las palabras en legales é ilegales, cual si fuesen partidos de oposición. Si hubo un tiempo en que multitud de vocablos no podían tener acceso á la vida del arte, hoy por fortuna el cuarto estado del diccionario ha roto sus cadenas, y en la más encopetada poesía se tropieza sin sorpresa con palabras de un origen muy humilde. Mas con ser esto tan cierto como justo, no os daréis por ofendido si opino que, cuando en la mente del escritor se presenta un pensamiento lúcido y como si dijéramos de sangre azul, el escritor se encuentra en la imprescindible obligación de procurarle el traje que conviene á su rango, al paso que cuando llama á su puerta un pobre diablo lleno de harapos y greñas, la caridad no le ordena más que alargarle un plato de potaje para remediar su hambre.

P. ¿Y creéis que las doloras llegarán á formar un género literario?

R. No, padre.

P. ¿Y en qué os fundáis?

R. En que el carácter de las doloras no está determinado por su forma, sino por su fondo. Ahora bien; el fondo de las doloras es el mismo talento poético del Sr. Campoamor. ¿Creéis que un talento tan original tendrá muchos hermanos?

P. ¿Cuáles son las mejores á vuestro juicio?

R. Aunque son muchas las que me gustan, en general considero superiores las comprendidas en la cuarta parte, no sé si por su belleza intrínseca, ó por la aureola que las presta el no llevar comentario de Rayón.

EL DRAMA UNIVERSAL

No tengo predilección por el poema simbólico ó fantástico. Algo parecido me pasa con las ostras. Las como cuando se presenta la ocasión, es decir cuando me las ofrecen; pero yo no las pido jamás. Mas no por eso dejo de comprender la afición á los poemas simbólicos. Es una afición tan plausible por lo menos como la de las ostras. Mi espíritu, abierto á todos los mariscos y á todos los poemas, sabrá, ya que la vez se presenta, tributar los honores debidos al Drama universal.