UNA SEMANA DE HOLGORIO
He nacido en Buenos Aires.
¡Qué me importan los desaires
con que me trata la suerte!
Argentino hasta la muerte.
He nacido en Buenos Aires.
(Trova, de Carlos Guido Spano.)
PROLOGO
JULIO NARCISO DILÓN
Julio Narciso Dilón, el protagonista de la historia que reproducimos en seguida, no está formado de la pasta de los héroes. Le falta para serlo alguna imaginación y capacidad de entusiasmo. La pobreza de aquella facultad le impide exagerar el peligro en la medida necesaria, y la ausencia de esta última condición no le permite enardecerse para sobrepujarlo. Por eso, aunque no es medroso, no tiene fama de guapo entre sus compañeros de cabaret. Se explica así que, habiendo estado mezclado a los episodios más impresionantes de la semana de enero, su narración adolezca de cierto escepticismo...
Como Paul Louis Courier en la campaña de Italia, la actitud de Dilón en los días trágicos que acaban de transcurrir difícilmente puede inspirar sentimientos épicos.
El también, a semejanza del inquieto traductor de Daphnis y Cloe, sería capaz de irse a jugar al billar después de haber participado en la proclamación de un emperador.
Y es que, a fuerza de vivir al día, mi buen amigo ha acabado por perderle todo respeto a la historia.
En la sucesión de momentos que componen su vida, todos le parecen igualmente graves... o idénticamente fútiles. Su impresión presente colorea de júbilo o de tristeza todo el pasado y todo el porvenir.
Por eso, aunque no pueda dudarse nunca de su sinceridad, resulta discutible su autoridad de historiador.