Esto le ponderaba un enano al melancólico Critilo, desengañándole de su porfía en querer ver en persona la misma Sofisbella, empeño en que le había puesto el varón alado. El cual, sin poderle satisfacer, se le había desaparecido.
Créeme, decía el enano, que todo pasa en imagen y aun en imaginación en esta vida: hasta esa casa del saber, toda ella es apariencia. ¿Qué? ¿Pensabas tú ver y tocar con las manos la misma Sabiduría? Fuga de Astrea. Muchos años ha que se huyó al cielo con las demás virtudes en aquella fuga general de Astrea. No han quedado en el mundo sino unos borrones della en estos escritos, que aquí se eternizan. Bien es verdad que solía estar metida en las profundas mentes de sus sabios; mas ya aun ésos acabaron. No hay otro saber, sino el que se halla en los inmortales caracteres de los libros. Ahí la has de buscar y aprender.
¿Quién, pues, fué, preguntó Critilo, el hombre de tan bizarro gusto, que juntó tanto precioso libro y tan selecto? ¿Cúyo es un tan erudito museo?
Si estuviéramos en Aragón, dijo el Pigmeo, yo creyera ser del duque de Villahermosa don Fernando. Si en París, del erudito duque de Orleans. Si en Madrid, del gran Filipo. Y si en Constantinopla, del discreto Osman, conservado entre cristales. Mas, como digo, ven conmigo en busca de la Ventura, que sin ella ni vale el saber ni el tener y todas las prendas se malogran.
Quisiera hallar primero, replicó Critilo, aquel mi camarada, que te he dicho, que echó por la vereda de la Necedad.
Si por ahí fué, ponderó el enano, sin duda estará ya en casa de la Dicha: que antes llegan ésos que los sabios. Ten por cierto que le hallaremos en aventajado puesto.
¿Y sabes tú el camino de la Dicha?, preguntó Critilo.
Ahí consiste la mayor dificultad, que una vez puesto en él, nos llevará al colmo de toda felicidad.
Con todo, paréceme que es éste, en lo desigual. Demás que me dieron por señas esas hiedras, que arrimadas se empinan y entremetidas crecen.
Llegó en esto un soldado muy de leva, que es gente que vive apriesa y preguntó si iba bien para la Ventura.