Paréceme á mí, dijo Critilo, que no es menester muchos astrolabios para esto ni consultar muchas estrellas.

Así lo creo, dijo el Adevino; pero pasemos adelante, que yo te ofrezco, oh Andrenio, de sacarte tan adevino como yo con la experiencia y el tiempo.

¿Dónde nos llevas?

Donde todos huyen.

Pues, si huyen, ¿para qué vamos nosotros?

Y aun por eso, para huir de todos ellos. Aunque primero quería introduciros en la famosa Italia, la más célebre provincia de la Europa.

Dicen que es país de personas.

Y personadas también.

Estraño dejo ha sido el de Alemania, decía Andrenio.

Y Critilo: