Y bien grande. ¿Eso ignoráis ahora? ¡Qué tarde llegan á vosotros las cosas! ¿No sabéis que la verdad va de parto estos días?

¿Cómo de parto?

Si, aun con la barriga en la boca, reventando por reventar.

¿Pues qué importa que pára?, replicó Critilo. ¿Por eso se inquieta el mundo? Haced que pára en buen hora y el Cielo, que la alumbre.

¿Cómo que qué importa?, levantó la voz el cortesano. ¡Qué linda flema la vuestra! Mucha Alemania gastáis. Si agora con una verdad solo no hay quien viva ni hay hombre, que la pueda tolerar, ¿qué será si dá en parir otras verdades y esas otras y todas paren?

Llenarse ha el mundo de verdades y después buscarán quien le habite.

Dígoos que se vendrá á despoblar.

¿Por qué?

Porque no habrá quien viva, ni el caballero ni el oficial ni el mercader ni el amo ni el criado. En diciendo verdad, nadie podrá vivir. Dígoos que no vendrán á quedar de cuatro partes la media. Con una verdad, que le digan á un hombre, tiene para toda la vida, ¿qué será con tantas? Bien pueden cerrar los palacios y alquilar los alcázares. No quedarán cortes ni cortijos. Con tantica verdad hay hombre, que se ahita y no es posible dijerirla: ¿qué hará con un hartazgo de verdades? Gran buche será menester. Para cada día su verdad á secas. Bien amargarán.

Hé, que muchos habrá, dijo Critilo, que no temerán las verdades, antes les vendrán nacidas.