Messere, preguntó otro, y para tener buenas comidas y mejores cenas, ¿cómo haría yo?
Gastad en buenas ollas, lo que ahorréis de malas nuevas.
¿Pues cómo haría yo para no oirlas?
No escucharlas. Haced lo que aquel otro avisado, que al criado, que se descuidaba en decir algo, que de mil leguas le pudiese desazonar ó darle pena, al punto lo mandaba despedir de su servicio.
Patrono mio caro, entró otro platicante de acomodado, todo eso es niñería con lo que yo pretendo. Decidme, ¿cómo haría yo, aunque me costase perder media hora de sueño, el no dormir una siesta para llegar á vivir unos, unos...?
¿Qué? ¿Cien años?
Más.
¿Ciento y veinte?
Poco es eso.
¿Pues cuánto queréis vivir?