¿De qué sirven aquí éstas?, dijo Critilo, donde todo va de veras, y, aunque fuesen del bravo Carranza y del diestro Narváez, no merecen este puesto.

No son, dijo, sino de dos grandes príncipes y muy poderosos, que, después de muchos años de guerra y haberse quebrado las cabezas con harta pérdida de dinero y gente, se quedaron como antes, sin haberse ganado el uno al otro un palmo de tierra: de modo, que al cabo más fué juego de esgrima, que guerra verdadera.

Aquí echo menos, dijo Andrenio, las de muchos capitanes muy celebrados, por haber subido de soldados ordinarios á gran fortuna.

¡Oh, dijo el Valeroso!, aquí se hallan y se estiman algunas de ésas. Aquélla es del conde Pedro Navarro, la otra de García de Paredes. Allí está la del Capitán de las Nueces, que fueron más que el ruido de la fama. Y si faltan algunas, es porque fueron más ganchos, que estoques. Que algunos más han triunfado con los oros, que con las espadas.

¿Qué se hizo la de Marco Antonio, aquel famoso romano competidor de Augusto?

Ésa y otras iguales andan por esos suelos hechas pedazos á manos tan flacas como femeniles. Valor
justificado.
La de Aníbal la hallaréis en Capua, que, habiendo sido de acero, las delicias la ablandaron como de cera.

¿Qué espada es aquella tan derecha y tan valiente, sin torcer á un lado ni á otro, que parece el fiel á las balanzas de la equidad?

Ésa, dijo, siempre hirió por línea recta. Fué del non plus ultra de los Césares, Carlos V, que siempre la desenvainó por la razón y justicia. Al contrario, aquellos corvos alfanjes del bravo Mahometo, de Solimán y Selim, como siempre pelearon contra la fe, justicia, derecho y verdad, ocupando tiránicamente los ajenos estados, por eso están tan torcidos.

Aguarda, ¿qué espada tan dorada es aquella, que tiene por pomo una esmeralda y toda ella está esmaltada de perlas? ¡Qué cosa tan rica! ¿No sabríamos cúya fué?

Ésta, respondió alzando la voz el Valeroso, fué del tan celebrado después, como emulado antes, pero nunca bastantemente ni estimado ni premiado, don Fernando Cortés, Marqués del Valle.