Comenzaron con esto á rehusar el empeñarse, temiendo el despeño, cuando uno de aquellos monstruos les dijo:
En esto no reparéis, que aquí siempre hay salida para todo y yo soy el que á cuantos se empeñan, la hallo. Á la doncellita la persuado su deshonra, diciéndola que no le faltará una amiga ó una piadosa tía de quien fiarse. Al asesino que mate, que ya habrá quien le haga espaldas. Al ladrón que robe. Al salteador que desuelle, que ya se hallará un simple compasivo, que interceda por él á la justicia. Al tahur que juegue, que no faltará un amigo enemigo, que le preste. De suerte que por grande que sea el despeño, le pinto fácil el salto; por entrincado que sea el laberinto, le hallo el ovillo de oro; y á toda dificultad, la solución. Así que bien podéis entrar. Fiaos de mí, que os desempeñaré.
Fué á meter el pie Critilo y al punto encontró con un monstruo horrible, porque tenía las orejas de abogado, la lengua de procurador, las manos de escribano, los pies de alguacil.
Escápate, gritó el Sátiro, de todo pleito; aunque sea dejándoles la capa.
Cortesía
engañosa.
Íbanse retirando con recelo, cuando con mucho agrado se llegó á ellos otro monstruo muy cortés, suplicándoles fuesen servidos de entrar por cortesía, que no serían los primeros, que se habían perdido de puro corteses. Y si no, preguntadle á aquél, que parece hombre circunspecto y de juicio, cómo se jugó la hacienda y tras ella la honra y el descanso de su casa.
Y respondióles:
Señor, rogáronme que hiciese un cuarto, que les faltaba, y deshice todos los de mi casa, porque no me tuviesen por grosero, Púseme á jugar, piquéme y lastiméme á mí mismo. Pensé desquitarme y acabé con todo por cortesía.
Preguntadle á aquel otro, que se pica de entendido, cómo perdió la salud, la honra y la hacienda, con la otra loquilla.
Y respondióles que por no parecer descortés, mantuvo la conversación. De allí pasó á la correspondencia, hasta hallarse perdido por cortesía.