Apelaron de su porfía para el monstruo coronado, príncipe de la Babilonia común. Éste, oída su altercación, les dijo:
Ea, acabá, dejaos de pesares, venid, holguémonos, logremos la vida, gocemos de sus gustos, de los olores y ungüentos preciosos, de los banquetes y comidas, de los lascivos deleites. Mirá que se nos pasa la flor de la edad. Pasemos la edad en flor, comamos y bebamos, que mañana moriremos. Andémonos de prado en prado, dando verdes á nuestros apetitos. Yo os quiero repartir las jurisdiciones y vasallos, para que no estéis pleiteando cada día.
Tú, oh Carne, llevarás tras ti todos los flacos, ociosos, regalones y destemplados; reinarás sobre la hermosura, el ocio y el vino; serás señora de la voluntad.
Y tú, oh Mundo, arrastrarás todos los soberbios, ambiciosos, ricos y potentados; reinarás en la fantasía.
Mas tú, Demonio, serás el rey de los mentirosos, de los que se pican de entendidos; todo el distrito del ingenio será tuyo.
Veamos ahora en qué pecan estos dos peregrinos de la vida, dijo señalando á Critilo y Andrenio, para que rindan vasallaje de monstruosidad, que ni hay bestia sin tacha ni hombre sin crimen. Lo que averiguaron de ellos se quedará para la siguiente Crisi.
CRISI X
Virtelia encantada.
Aquel antípoda del cielo redondo, siempre rodando, jaula de fieras, palacio en el aire, albergue de la iniquidad, casa á toda malicia, niño caducando, llegó ya el mundo á tal estremo de inmundo y sus mundanos á tal remate de desvergonzada locura, que se atrevieron con públicos edictos á prohibir toda virtud. Leyes
del mundo. Y esto so graves penas, que ninguno dijese verdades, menos de ser tenido por loco; que ninguno hiciese cortesía, so pena de hombre bajo; que ninguno estudiase ni supiese, porque sería llamado el estoico ó el filósofo; que ninguno fuese recatado, so pena de ser tenido por simple; y así de todas las demás virtudes.