Y el amo:

Válgante mil diablos.

Válganle á él, responde el criado.

Y hombre hay tan monstruo, que dice:

Válgame una legión de demonios.

El Diablo.

De suerte que no se hallará cosa en el mundo, que no se me haya dado ella á mí ó me la hayan dado muchas veces. Y tú mismo, ¡oh mundo! ¿puedes negar que no seas todo mío?

¿Yo? ¿De qué modo?

Maldito seas tú y qué poca vergüenza que tienes.

Y aun por eso, replicó él: que quien no tiene vergüenza, todo el mundo es suyo.