Esto es ser persona, dice uno. Y no es sino ser un bruto; aquí está el valer y el medrar, y no es sino perderse, que las más veces entra el viento de la vanidad por los resquicios, por donde debiera salir.
Llegaron á un paso de los más dificultosos, donde todos sentían gran repugnancia. Causóle grima á Andrenio y propúsole á Lucindo:
¿No pudiera pasar otro por mí esta dificultad?
No eres tú el primero que ha dicho otro tanto. ¡Oh, cuántos malos llegan á los buenos y les dicen que los encomienden á Dios y ellos se encomiendan al diablo; piden que ayunen por ellos y ellos se hartan y embriagan; que se deciplinen y duerman en una tabla, y estánse ellos revolcando en el cieno de sus deleites! ¡Qué bien le respondió á uno déstos aquel moderno apóstol de la Andalucía!:
Señor mío, si yo rezo por vos y ayuno por vos, también me iré al cielo por vos.
Estando emperezando Andrenio, adelantóse Critilo y, tomando de atrás la corrida, saltó felizmente. Volviósele á mirar y dijo:
Dificultades
del vicio.
Ea, resuélvete, que harto mayores dificultades se topan en el camino ancho y cuesta abajo del vicio.
¿Qué duda tiene eso?, respondió Lucindo; y si no decidme si la virtud mandara los intolerables rigores del vicio, ¿qué dijeran los mundanos? ¿Cómo lo exageraran? ¿Qué cosa más dura, que prohibirle al avaro sus mismos bienes, mandándole que no coma ni beba ni se vista ni goce de una hacienda adquirida con tanto sudor? Facilidades
de la virtud. ¿Qué dijera el mundano, si esto mandara la ley de Dios? ¿Pues qué, si al deshonesto, que estuviese toda una noche de invierno al yelo y al sereno, rodeado de peligros por oir cuatro necedades, que él llama favores, pudiéndose estar en su cama seguro y descansado? ¿Si al ambicioso, que no pare un punto ni descanse ni sea suya una hora? ¿Si al vengativo, que anduviese siempre cargado de hierro y de miedo? ¿Qué dijeran desto los mundanos? ¡Cómo lo ponderaran! Y ahora, porque se les manda su antojo, sin réplica obedecen.
Ea, Andrenio, anímate, decía Critilo, y advierte que el más mal día deste camino de la virtud es de primavera en cotejo de los caniculares del vicio.